Las vergüenzas del feminicidio
Héctor Juanatey | 24 febrero, 20111371 mujeres han sido asesinadas en México desde el año 1993. ¿El motivo? Eran mujeres. Según los datos de la organización Justicia para Nuestras Hijas, que lucha contra los feminicidios en el país norteamericano, este año ya son 68 las mujeres asesinadas por la misma razón. La última, el pasado 21 de febrero en Ciudad Juárez. Se desconoce su nombre y su edad, aunque sí sabemos que su cuerpo presentaba claros síntomas de haber sufrido torturas. Justicia para Nuestras Hijas, desde su nacimiento en 2002, ha intentado crear la mayor base de datos de feminicidios en México, buscando así los nombres y edades de las mujeres asesinadas, el lugar donde fueron halladas y los actos violentos que sufrieron.
La Casa América de Madrid acogió la semana pasada las jornadas “Iberoamérica frente al feminicidio: el fin de la impunidad”. En ella participó Rosa Isela Pérez, periodista de Ciudad Juárez exiliada en España como consecuencia de las amenazas recibidas. “Para las mujeres, luchar contra la violencia es toda una muestra de valentía porque se juegan la vida. Lo único que queda es la solidaridad internacional para presionar al gobierno”, aseguró. Un gobierno, el mexicano, que en 2009 fue condenado por haber sido responsable del asesinato de ocho mujeres en Ciudad Juárez en el ya conocido caso “Campo Algodonero”.
La sentencia, entre otras cosas, recoge que los asesinatos habían sido “influenciados por una cultura de discriminación contra la mujer”, algo que además “ha incidido tanto en los motivos como en la modalidad de los crímenes, así como en la respuesta de las autoridades frente a éstos”. A pesar de la condena, que sí ha supuesto un gran avance, cada año aumenta el número de mujeres asesinadas por razón de género. Santiago Cantón, secretario de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, señaló a este respecto la importancia de que “el sistema europeo se involucre ya que los derechos humanos son universales”. El trabajo es de todo el mundo. Los gobiernos tienen que ejercer más presión, pero la labor de conciencia también nos pertenece a la ciudadanía. Hay que seguir luchando para erradicar de una vez toda violencia de género. Mientras tanto, no avanzaremos. Lejos está el progreso.






