Periodismo, eso de lo que todo el mundo habla
Héctor Juanatey | 15 marzo, 2011Estos días, por trabajo, me ha tocado cubrir todo lo ocurrido en Japón. En periodismo, el trabajo no sabe de horarios. Por mucho que tu jornada laboral sea de mañana o tarde, siempre tienes que estar al quite de lo que suceda en la parte del día en la que no cotizas. Un acontecimiento como el ocurrido en Japón el viernes pasado es un claro ejemplo de ello. Tienes que llegar a la redacción sabiendo que ha habido un terremoto, que a raíz de este se ha formado un tsunami y que este último ha arrasado el país nipón.
No valen los teletipos. No vale con seguir las actualizaciones de la mayor parte de medios nacionales e internacionales. No vale con tener los informativos 24 horas delante. No valen Al Jazeera, la BBC, la CNN o el canal 24 horas de TVE. No es suficiente con actualizar constantemente la web de la agencia de noticias nipona Kyodo News para estar al día de las últimas informaciones oficiales. No vale sólo con informar utilizando historias que llegan desde fuera.
Hablar de un terremoto y un tsunami requiere saber qué son, cómo y por qué tienen lugar. Hay que documentarse y saber si ha ocurrido otras veces en Japón. ¿Qué pasó entonces? ¿Por qué sucedió? ¿Cómo acabó todo? Y no solo en el país afectado, sino en todos aquellos lugares que han sufrido sucesos similares. ¿Qué nos dice la historia? En esta ocasión, lo difícil ha llegado con las centrales nucleares. Fukushima, Onagawa, Tokai. Hay que contarle a la gente qué está pasando y para ello, antes debemos entenderlo. Nos informamos. Hablamos con este o con aquel, que conocen el funcionamiento de una planta nuclear. Leemos sobre reactores, sobre núcleos. Las críticas comienzan a llover. Somos alarmistas, nos dicen. Intentamos saber por qué. Preguntamos. Releemos. Nos volvemos a informar. Cambia el titular, modifica la entradilla, haz más comprensible el texto.
Llegan las comparaciones. Las siempre odiosas comparaciones. ¿Innecesarias? No lo creo. Siempre es bueno recordar. Saber qué paso en otras ocasiones. Aprender de los errores. Hablamos entonces de Chernóbil y Three Mile Island. Es entonces cuando nos acusan de apocalípticos y sensacionalistas. Sólo es un pequeño problema en una central. Sin importancia. La posibilidad de que se produzca una fusión del núcleo es muy remota. Es muy improbable que haya fugas. A día de hoy, ya son tres centrales afectadas, el Gobierno japonés ha reconocido la posibilidad de fugas radioactivas y, según Kyodo, la empresa operadora de la central de Fukushima ha admitido que es probable que se produzca la fusión.
Sólo intentamos informar. Contar lo que pasa. Como ya dije en una ocasión, podemos hacerlo mejor o peor, pero ponemos toda la carne en el asador. No somos científicos, pero buscamos comprender qué sucede en situaciones como esta. Pedimos ayuda y seguiremos haciéndolo. Aprenderemos de nuestros errores y volveremos, probablemente, a equivocarnos. Escucharemos y leeremos las críticas, siempre y cuando sean constructivas. Porque de la forma de hacer periodismo, todo el mundo habla.








