De incultura va la cosa
Héctor Juanatey | 8 Marzo 2010En menos de dos días, los toros han pasado de considerarse un espectáculo a ser reconocidos como un Bienes de Interés Cultural. Lo han querido así los gobiernos de Madrid, Valencia y Murcia, después -qué casualidad- de que en el parlament de Catalunya se debatiese el fin de las corridas. La situación es verdaderamente lamentable. Ya lo era cuando los defensores de los toros centraban sus argumentos en que esta mal llamada fiesta nacional era una tradición, pero ahora se han superado. Ya no solo les da igual que se reúnan centenares de personas a ver cómo matan a un animal, sino que ahora utilizan este sangriento espectáculo para hacer política. Y qué gracia cuando afirman que los detractores son nacionalistas, qué gracia, pues nadie más que ellos está haciendo nacionalismo con los toros. Un nacionalismo español de lo más retrógado.
Pues sí, ahora los toros son cultura. Ahora apuntillar un animal indefenso rodeado de decenas de personas clavándole varias lanzas, zarandeárlo, marearlo y torturarlo hasta matarlo es cultura. Sí, están el Museo del Prado, la música clásica y después el Toro de la Vega. Puedo entender ahora las políticas de Aguirre, Camps o Valcárcel. No hay que pedir peras al olmo, y mucho menos razón a unos incultos. Pero de qué nos extraña. Es la misma cultura que Camps quiere transmitir a los inmigrantes, cuando les obliga a estudiar que el franquismo no fue una dictadura. La misma cultura de Aguirre, que el año pasado -todo sea por la austeridad, oye- eliminó la Consejería de Cultura, Deporte y Turismo para ahorrar. Total, si quieres cultura vete a los toros, si quieres deporte hazte torero y si quieres hacer turismo ven la Feria de San Isidro.
Y es que de cultura va la cosa. Pero no nos extrañe nada, que esto no es ninguna novedad. El PSOE ha saltado escandalizado, afirmando que no se pueden tomar decisiones solo por venganza o únicamente buscando fines políticos. Pero nadie dijo nada cuando el pasado 27 de octubre, los reyes entregaron la Medalla de Oro de Bellas Artes al matador -nunca mejor dicho- Francisco Rivera. ¿Y quién otorga este reconocimiento? El Ministerio de Cultura, desde hace 40 años, con el objetivo de distinguir a aquellas personas o entidades que destaquen en el ámbito de la creación artística, cultural, el fomento, el desarrollo y la difusión del arte y la cultura y la conservación del patrimonio. El mismo Ministerio de Cultura que ahora lleva Ángeles González-Sinde.
Por aquí cerca, en Galicia, tenemos a otro galán de la incultura, Roberto Varela. Ya en su momento hizo patriotismo afirmando que la cultura gallega está ensimismada y acomplejada, y reconociendo abiertamente que desconoce lo que por aquí se cuece en este campo. Ahora también quiere ir a más y se suma a los intentos del gobierno de la Xunta por limitar todavía más, si cabe, la lengua gallega. ¿De qué forma? Llamando Desván de los Monjes a Sobrado dos Monxes. Pero no se quedó ahí, sino que cuando varios grupos en la red social Facebook lo criticaron por esto, él saltó con un: “Deixen de buscar lixo en Internet! Hai que ser estúpido para pensar que eu vou dicir Desván de los Monjes -en lugar de Sobrado dos Monxes-.” Eso sí, esta vez en gallego.
¿Qué le vamos a hacer? Son las cosas de la incultura.










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