Las herramientas de Estados Unidos para acabar con Assange
Héctor Juanatey | 11 diciembre, 2010“La gente está muy equivocada si piensa que sólo estamos pensando en la Ley de Espionaje. Es algo que puede jugar su papel, pero tenemos otros mecanismos, otras herramientas a mano”. Son palabras de Eric Holder, fiscal general de Estados Unidos, en referencia a un posible juicio a Julian Assange, editor de Wikileaks, por espionaje.
De primeras, la afirmación asusta bastante. Cuando se trata de Estados Unidos, no da muy buena espina que hablen de “otras herramientas a mano” para conseguir lo que desean. Y es que con las que tienen ahora, poco podrían hacer. En el caso de que juzgaran a Assange en base a la Ley de Espionaje -pasemos por encima que se trata de una ley del año 1917- tendrían muy difícil el condenarlo. Sí podrían hacerlo -y probablemente lo hagan-, llegado el caso, con Bradley Manning, el soldado al que acusan de haber robado y filtrado documentos secretos a Wikileaks (por ejemplo, el vídeo que muestra el asesinato de un fotógrafo de Reuters). Existe un precedente en el año 1971. Entonces, Daniel Ellsberg y Anthony Russo, funcionarios de la administración de Lyndon Johnson, filtraron a The New York Times más de 7.000 informes secretos que sacaban a la luz las mentiras de cinco presidentes diferentes sobre la guerra de Vietnam. El periódico estadounidense publicó la información y fue acusado en base a la misma ley de espionaje. Pero no funcionó. El Tribunal Supremo falló a favor del diario afirmando que “sólo una prensa libre y sin restricciones puede revelar honestamente los engaños del gobierno”.
Entonces, ¿qué otros métodos puede usar el gobierno estadounidense? Uno de ellos es sumar a la acusación por espionaje, la de conspiración, aunque es todavía más complicado. Si lo hacen, tendrían que demostrar que Julian Assange convenció a la persona que le filtró los cables de que les entregase unos documentos y no otros. No obstante, es muy complicado demostrar algo así, sobre todo viendo cómo protege Wikileaks a sus fuentes. En resumen, Estados Unidos lo tiene muy difícil. Es aquí donde llega mi preocupación. Holder asegura que disponen de “otros mecanismos”. El republicano Mitch McConnell apunta una forma rápida y sencilla: “Creo que el hombre es un terrorista de la alta tecnología. Ha hecho un gran daño a nuestro país y tiene que ser perseguido con toda la fuerza de la ley. Y si eso se convierte en un problema, habrá que cambiar la ley“.
Las otras posibilidades que se me ocurren quizás sean sólo elucubraciones, pero: ¿qué hay de la denuncia por violaciones en Suecia? Y, en última instancia, ¿qué tal las peticiones de Mike Huckabee, Stepher Harper o Bill O’Reilly? Por si acaso, Assange dejó colgado en Internet un seguro de vida bajo el nombre INSURANCE.AES256. Está disponible para descargar aunque no se puede abrir. El equipo de Wikileaks desvelará la clave sólo si, por algún motivo, su editor sufre un inesperado accidente.





