Javier León de la Riva, “pido la palabra”
Héctor Juanatey | 4 enero, 2011Javier León de la Riva, alcalde de Valladolid, saltó a la palestra en octubre del año pasado con unas declaraciones machistas sobre la ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín. Sobre estas palabras, dijo hace unos días que podrían darle más votos por el “efecto bumerán”, algo que, sin embargo, no creen en la sede nacional de su partido. El único efecto bumerán presente en De la Riva son las ganas de convertirse en bocazas del reino. Vienen y van. Hoy le tocó el turno a la recién estrenada Ley Antitabaco. En declaraciones a la Cadena Ser, el alcalde quiso confundir los humos y afirmó que “primero buscaban a los judíos, aquí denunciamos a los fumadores”. Pero lo de soltar barbaridades es algo que le viene de serie y lo de confundir la velocidad con el tocino se le da bastante bien. Cuando el juez Baltasar Garzón inició la investigación del Caso Gürtel, De la Riva asombró a todo el mundo con otra de sus comparaciones: “Desgraciadamente, igual que la bomba de ETA es algo habitual, las actuaciones del juez Garzón también”.
Pero su historia con los grandes discursos no se queda ahí. En junio de 2005, al poco de tiempo de ser investido alcalde, anunció su voluntad de que la capital castellano-leonesa dejase de ser “la ciudad de las diez ‘pes’, intentando que desaparezcan de sus calles los piojos, las pulgas y las putas”. Dijo también que en su sueldo va incluido lo de recibir críticas. Sueldo, dicho sea de paso, que alcanzó los 88.585,68 euros en 2007. “Acepto con absoluta deportividad que me critiquen, no que me insulten. Entonces, como son unos cobardes, cada vez que a mí me insulta alguno, afortunadamente es algo excepcional, lo que hago es acercarme a ver si se atreven a dar la cara”, manifestó. Este vídeo demuestra que lo hace. En él, se encara con un joven que le llama fascista, le invita a acercarse y se marcha no sin antes llamarle “hijo de puta” y criticar su aspecto. “Ya habéis visto lo que ha hecho el valiente. Ha salido, vamos, a cuatro patas corriendo”, se jactó a continuación.
Este es Javier León de la Riva. El mismo que le recomendó a Fraga que “a determinadas edades, sería más prudente hacer menos declaraciones”. Pasando por encima que poco o nada importa la edad a la hora de saber qué decir, ¿no es curioso que sea él quién de consejos sobre cuándo se debe hablar?





