Juan Carlos I y su defensa negligente del taurismo
Héctor Juanatey | 25 marzo, 2010La misma persona que hace dos años reclamaba imparcialidad en los medios de comunicación, mostró hoy su lado más parcial en mitad de uno de los debates más polémicos de los últimos meses. Y es que Juan Carlos I de Borbón, rey impuesto, quiso defender hoy a capa y espada -nunca mejor dicho- la tauromaquia. En la entrega de los Premios Universitarios y Trofeos Taurinos 2009 que concede la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, Juan Carlos aseguró que la plaza de toros de la Maestranza “sabe distinguir la esencia del buen lance, de la que nace un mundo cultural y artístico fecundo” -esta es la cultura de la monarquía-. Pero no se quedó ahí, sino que quiso alabar el trabajo de los ganaderos que preservan “la raza pura del toro de lidia” -animal que crían con el único fin de asesinarlo y torturarlo en una plaza-.
Cuatro días antes de la gran manifestación antitaurina en Madrid, el Rey se atrevió a responder a los periodistas que “por supuesto” apoya la fiesta de los toros. Es más, anunció que su hija Elena acudirá a alguna de las corridas que se celebrarán durante la Feria de Abril de Sevilla.
Lo curioso es que no me sorprende en absoluto. De todos modos, es una razón más para asegurar que esta monarquía no nos representa.





