José Couso y la verdad enterrada
Héctor Juanatey | 6 diciembre, 2010Cuando el 8 de abril de 2003, Thomas Gibson, general del ejército estadounidense, disparó varios proyectiles de su tanque M1A1 Abrams contra el Hotel Palestina, se escudó diciendo que había visto “un observador allí arriba”. El observador o los observadores a los que Gibson se refirió cuando hablaba con su capitán Philip Wolford y el teniente coronel Philip De Camp, responsable de su regimiento, eran dos camarógrafos que habían ido a cubrir la guerra de Irak. Uno de ellos, Taras Protsyuk, cámara de la agencia Reuters, murió en el acto. El segundo, José Couso, de Telecinco, falleció en el Hospital de Bagdad a causa de las heridas. Ambos fueron asesinados por el ejército estadounidense. No lo digo yo, ni lo dijo todavía la justicia, sino los propios marines implicados.
El general Gibson anunció en una entrevista a una televisión belga que estaba “profundamente apenado, pero es la guerra. Pienso mucho en lo que pasó y seguiré pensando en ello durante años. Es muy difícil expresar lo que siento. Cada vez que pienso en ello, me paro, rezo una oración e intento seguir adelante”. Su superior, Wolford, afirmaba más tarde en el semanario francés Le Nouvel Observateur: “Llevábamos horas en plena batalla, el fuego llegaba sin cesar de este lugar como de otros, así que devolvimos el fuego. No lo dudamos: ésa es la regla. Veinte minutos después supe que le habíamos dado al hotel de los periodistas… Me siento muy mal, mis hombres se sienten mal”. El responsable del Cuarto Batallón de la Tercera División de Infantería de EEUU, De Camp, no dudó: “Siento decirlo, pero soy el tipo que mató a los periodistas. Lo siento de verdad, y me siento muy mal por sus familias, pero no tuve elección. Las vidas de mis soldados estaban en peligro”. Los tres fueron acusados por un crimen de guerra pero, hoy en día, nadie ha pagado por lo sucedido. Lea el resto »






