Una de cal y otra de arena
Héctor Juanatey | 12 febrero, 2010
Y es que un toro bien vale un voto, pensarán los diputados del Parlament de Catalunya. Por eso, a riesgo de perder todo el apoyo de la zona del Ebro, se unieron ayer -tanto los que votaron sí a la ILP, como los que dijeron no-, para asegurar la realización de los tradicionales correbous.
Fue Convergència i Unió (CiU) quien hizo una proposición de ley, obteniendo los votos favorables de PP, PSC y ERC, mientras ICV-EUia se quedaba sola, aunque no por rechazo del acto, sino simplemente por considerar que no es necesaria una ley que preserve el correbous. Por su parte, Ciutadans se abstuvo, aunque todos sabemos bien qué opinan al respecto.
Todo esto tiene como objetivo convertir en ley el manual de buenas prácticas que en su día firmaron el Govern de Catalunya y los organizadores de los correbous, con el fin de, hablando claro, regular la tortura del toro -aseguran limitarla con medidas que, por ejemplo, no permiten un encierro de más de 30 minutos-, y, por supuesto, no perder votos en las próximas elecciones.







