De fronteras va la cosa
Héctor Juanatey | 11 junio, 2010En el Cómo se hizo de la película Babel (aparece en los extras del DVD) hay una escena en la que su director, el mexicano Alejandro González Iñárritu, se acerca a una valla plantada en mitad del desierto y que marca la frontera entre México y Estados Unidos, para comentar lo absurdo que resulta querer separar la misma arena. Es la misma valla que no sabe muy dónde acabar cuando llega a las playas de Tijuana. Sería ridículo querer separar el mar. En Internet hay un sinfín de fotografías y vídeos de esta misma valla, y no hay una sola imagen que me haga cambiar de idea. Es una de las mayores vergüenzas que aún hoy se mantienen en pie (es más, se levantó hace pocos años y hoy en día continúa extendiéndose). Y no deja de ser curioso que un país que luchó para que el muro de Berlín fuera derribado, haya ahora construído semejante infraestrucutura para impedir la libre circulación de las personas.
Estados Unidos se defiende asegurando que la utilidad del muro es la seguridad de los ciudadanos estadounidenses y la regulación de la inmigración. Una regulación, dicen, no autoritaria ni agresiva. Y para ello están los Border Patrols o patrullas fronterizas. Esas que, armadas hasta los dientes, persiguen en grandes todoterrenos a hombres, mujeres o niños desarmados que corren a esconderse en algún lugar del desierto de Arizona. Y si hay que matar se mata. Aunque para evitar represalias, a veces es mejor seguirlos y esperar que el desierto los mate. Mucho más limpio. Todo sea por defender a los ciudadanos estadounidenses. Lea el resto »





