De honradez y “molt honorable” va la cosa
Héctor Juanatey | 18 Mayo 2010A los presidentes de la Generalitat Valenciana, por norma, les corresponde el trato de Molt Honorable Senyor (aunque se entiende, Muy Honorable Señor en castellano). Por lo tanto, a Francisco Camps también. A pesar de que “honorable” es un trato que reciben muchos otros cargos, también jueces, no por ello todos son dignos de ser honrados o acatados -esa es la definición de la Real Academia Española-.
Y es que quien actúa con honradez no acepta trajes y ropajes a cambio de favorecer al que mima y regala. No, el molt honorable Camps no es un buen ejemplo de honradez. En total, al molt honorable se le obsequiaron trajes por valor de 12.000 euros a cambio de que la Generalitat adjudicase 7,2 millones de euros a firmas de la red de Francisco Correa, cabecilla de la trama Gürtel, que tenía en la empresa Orange Market su filial valenciana y en Álvaro Pérez, alias El Bigotes, su representante y embajador en los entresijos de la administración valenciana. Uy, vaya, no es muy honrado, no. De hecho, comúnmente esto se conoce como soborno. Pero el molt honorable parecía tenerlo todo bien atado. Entre amigos ya se sabe -en una conversación telefónica con El Bigotes, este le llamaba amiguito del alma a Camps-. Lea el resto »









Comentarios