Ratzinger, ceguera y ciencia
Héctor Juanatey | 7 enero, 2011Dice Joseph Ratzinger, el papa Benedicto XVI, que “el universo no es el resultado de la casualidad, como quieren hacernos creer”. Habla Benedicto de todos esos científicos que intentan engañar a la gente investigando y tratando de descubrir una causa que demuestre el origen del universo. Según sus palabras, no deberíamos permitir que aquellas “teorías que llegan sólo hasta un cierto punto y que no están en competición, en absoluto, con la fe, pero que no consiguen explicar el sentido último de la realidad, limiten” nuestra mente.
Ratzinger tiene razón. No debemos hacer caso al trabajo a esa biblia científica aceptada por casi la totalidad de la comunidad científica. Hablo de la teoría del Big Bang. En su lugar, tenemos que “descubrir en la belleza del universo la sabiduría del Creador”. Pero no con “cualquier telescopio, sino con los ojos profundos de la razón”. Esa es la forma que tiene la Iglesia de convencernos. Cerrad los ojos e imaginad que un dios se plantó, aburrido, creó el mundo en seis días y descansó el séptimo después de tan ardua labor.
Para Benedicto XVI, es mejor que los ojos profundos de la razón no nos permitan ver los avances que pueden conseguir iniciativas científicas como el acelerador de partículas del CERN, cuyo objetivo es imitar las condiciones en las que se formó el universo. Que ya sabemos que Iglesia y progreso pocas veces van de la mano. Cuanto menos sepamos, mejor. Ese es su discurso.
Por suerte y por desgracia para él, al final, la tierra gira alrededor del sol.








