El tiempo va a cambiar
Héctor Juanatey | 16 marzo, 2012Una de las fotos de Latinoamérica de la Antología que Gervasio Sánchez expone en La Tabacalera de Lavapiés, en Madrid, muestra a un militar hablando, sentado, con una chica en vestido, también sentada. Él calza botas negras y su arma observa desde la izquierda cómo éste coge las manos de ella. Cerca del muro exterior del edificio del que cuelga la imagen hay un chaval diciéndole a otra joven que no volverá a pasar. Los dos visten chándal, el chándal de toda la vida, y de sus hombros cuelgan dos mochilas, las mochilas de toda la vida. «No volverá a pasar», insiste. La fotografía, por mucho que uno camine despacio para pillar frases al vuelo, no suelta prenda; pero yo, que soy muy de imaginar la vida ajena, escucho cómo el militar también suelta un «no volverá a pasar». Pero qué no volverá a pasar.
Más adelante, una señora les cuenta a dos de sus amigas que «el tiempo va a cambiar». Y esa es la única certeza: el tiempo pasa, y cambia.





