Percebeiros
Héctor Juanatey | 18 diciembre, 2011Hay un lugar en Galicia que se llama cabo Roncudo, en Corme, y ahí dicen algunos que reposan los mejores percebes del mundo, que es algo que da mucho prestigio. De Corme es Suso Lista, percebeiro, actor y también cronista. Y yo diría que hasta escritor, porque escribe. De su primer oficio, el de percebeiro, Lista no sabría si definirlo como un modo de ganarse la vida o como una “forma temeraria de jugar con la muerte”. Incluso sus mejillas, escribe, se ruborizan al no saber hacerlo. Por si acaso, explica lo que hace: “Cada mañana, al despuntar el alba, llueva, granice o reine implacable el sol en el cielo, armado de mi ferrada y una pequeña bolsa de malla me dirijo por senderos abruptos hasta las piedras, a esas piedras agrietadas durante milenios por los golpes del mar, en cuyos surcos se esconden silentes los percebes. Mi trabajo es danzar con las olas, hay días que me mecen con su monótono rumor, otras me escupen con sus rugidos hasta calarme los huesos, en ocasiones me agitan como si fuera un títere, pero siempre me han bendecido con sus frutos. Puedo escribir cientos de libros con los miles de detalles que ornan mi trabajo, pero creo que me faltarían palabras para expresar con nitidez su crudeza, por ello y por respeto a la verdad prefiero mostrarles las imágenes de un lance en un día cualquiera” (aquí están esas imágenes).
Hay otro lugar en Galicia que se llama Cedeira, y ahí dicen otros algunos que reposan también los mejores percebes del mundo. De Cedeira es Sergio Ces, percebeiro y músico de Os Cempés. Ces no es actor, aunque desde hace unas semanas su nombre suena en pasillos cinematográficos. El motivo es que David Beriain, quizás para dar nitidez a la crudeza de la que habla Lista, ha realizado un corto documental sobre el oficio de percebeiro siguiendo a Ces entre las rocas. Este último también habla de su profesión como una “forma de vida”. “Sin mar no puedo vivir”, dice. Percebeiros, así se llama la cinta, “es la batalla contra el mar de unos guerreros que no se consideran héroes”. Y héroes tampoco son los otros dos Sergios submarinos, Carmona y Caro —así les llama Henrique Mariño—, cuya labor sujetando la cámara nos permite sufrir, muy en la distancia, la labor del percebeiro. Pocos se preguntarán después de visionar el corto el precio de los percebes. Y si así fuera, Ces nos regala la respuesta: “Son caros porque para cogerlos… Mandatruco”.









