‘Público’
Héctor Juanatey | 25 febrero, 2012Isaac Rosa pide permiso: “Me permitirán que no gaste mi última columna en repetir tópicos, pues ninguno de ellos ha salvado el periódico, ni tampoco han sido esos lugares comunes y afectados los que han hecho posible que el diario esté en la calle cuatro años y medio”. En los últimos meses se han cerrado tantos medios y despedido a tal cantidad de periodistas que hasta el lamento se ha convertido en un lugar común; en un tópico que desgraciadamente volverá a repetirse unas cuantas veces. Ante estas noticias, uno tiene derecho —y hasta puede que esté obligado a ello— a sentarse, y con las piernas cruzadas sobre la cama, romper a llorar mientras susurra repetidas veces: “No es justo, no es justo”. Por suerte, el tiempo, puede que insensible por momentos, jamás entendió de cierres. El tiempo siempre fue de comas, nunca de puntos y aparte, y si te despistas la hoja del almanaque ya quedó anticuada.
A medida que pasan los años, el calendario se llena de efemérides que no gusta recordar. El 24 de febrero, por desgracia, se ha sumado a la lista. Nos guste o no, la fecha nos traerá de vuelta a aquel día en que, por mantener esa tan maltratada dignidad, votamos en asamblea no publicar un nuevo número de Público. Sí, amigos y amigas, los quioscos, desde hoy, están vacíos por la izquierda: la edición en papel de Público ha cerrado. Hace un tiempo escribí que el periodismo tendría que aprender a arreglar los nuevos trenes, hacerse al cambio de soporte. Público, por ahora, continuará en internet. Algunas personas lo ven como un cierre en dos fases, como un último suspiro, un quieren pero no pueden. Yo, que en esto soy bastante idiota, lo veo como una oportunidad. Pasarán semanas, meses, hasta que Público vuelva a ser igual a lo que ayer salió por última vez a la venta. Pero ha de intentarse. ¿Por qué no potenciar un medio digital de calidad al que en un futuro puedan volver aquellas personas que hoy dejarán, obligados, el barco? Achicaremos mucha agua y puede que nos hundamos. Pero también puede que tapemos los boquetes. Y es esta posibilidad la que hace que haya que seguir caminando.
Público, además, no es el papel ni el digital. Es una voz, un grito desesperado que busca ser oído. Público son las personas que lo han formado, las que lo han leído. Seguiremos haciéndonos escuchar. Lo haremos desde aquí o desde Laponia. Así que a esos a los que Manel Fontdevila retrata en su última viñeta, solo cabe decirles: «No se acomoden, que no hemos terminado».






Y, aunque sea desde Laponia, un servidor seguirá oyéndoos.
[...] Henrique Mariño, el lamento desde la izquierda del profesor universitario Juan Carlos Monedero, el optimismo juvenil y cargado de futuro de mi compañero de web, Héctor Juanatey, la maldición sobre la CEOE de [...]
Es lamentable que la pluralidad dependa del capital ¿Que pluralidad es esa que a unos da crédito (los afines) y a otros se les niega (los críticos)? Una vez más la demostración de que lo que no sirve es el sistema. ¡Cuanto esfuerzo nos va a costar cambiarlo! Porque, otro mundo es posible ¿O no? Manos a la obra (no confundir con la otra obra, la de Montse…).