Parecidos razonables
Héctor Juanatey | 30 junio, 201110 de julio de 1985: Los servicios secretos franceses colocaron dos cargas explosivas en el Rainbow Warrior, buque insignia de la organización ecologista Greenpeace. La embarcación, amarrada en el puerto de Waitemata, en Nueva Zelanda, estaba a punto de liderar una flotilla con destino Muroroa, en la Polinesia Francesa, para protestar de forma pacífica contra los ensayos nucleares que entonces preparaba Francia. En el barco, que terminó hundido, murió el fotógrafo Fernando Pereira, que se encontraba recogiendo su equipo y no pudo escapar a la explosión del segundo artefacto.
Un tribunal internacional condenó al Gobierno francés —en aquel momento bajo el mandato de François Mitterrand— por haber ordenado el ataque. Dos agentes de sus servicios secretos fueron condenados a diez años de prisión, aunque salieron en libertad sin haber cumplido siquiera tres años. Con el dinero que Francia pagó a Greenpeace en compensación —obligados por la ONU— la organización ecologista pudo construir el Rainbow Warrior II.
27 de junio de 2011: Los organizadores de la Segunda Flotilla de la Libertad-Stay Human con destino Gaza descubren que el barco griego Juliano, amarrado en el puerto heleno de Saronic, había sido saboteado. Después de que un buzo profesional filmase el casco de la embarcación, observaron que “ambos ejes de las hélices habían sido hendidos transversalmente”, lo que hubiera provocado un naufragio.
Manuel Tapial, activista de Rumbo a Gaza que partirá en el barco Gernika hacia Gaza, explicó por qué, por suerte, no llegó a pasar nada: “Los saboteadores no contaban con que se realizaran unas maniobras de prueba en la bahía. Eso fue lo que permitió regresar a puerto. En caso de haber zarpado a alta mar, habría muerto mucha gente”. Aunque desde la Flotilla apuntan a Israel como claro culpable del sabotaje, no hay nada confirmado. Al igual que como sucedió hace ya más de 25 años, habría que investigarlo y juzgar a los autores.
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Actualización:
30 de junio de 2011: El navío irlandés MV Saoirse, también participante en la Segunda Flotilla de la Libertad, sufre el mismo sabotaje que el barco griego Juliano.






