Correbous: cuestión de formas
Héctor Juanatey | 9 agosto, 2010Que el Parlament catalán haya prohibido las corridas de toros es una de las mejores noticias en favor de los derechos de los animales en España. Sin embargo, cuesta entender que paralelamente a esta decisión, la Generalitat apruebe más de 200 festejos taurinos en las Tierras del Ebro (Tarragona). Festejos son más conocidos por el nombre de Correbous, que incluyen variantes como el bous embolats (toro embolado) o capllaçats (toro ensogado). Variantes de tortura.
Uno de los argumentos que manejan los políticos para no incluir estos espectáculos en la prohibición que entrará en vigor en 2012 es que, al contrario que en las corridas, el toro no muere. Supongo que se sentirán mejor al saber que, aunque se les torture hasta límites inimaginables, no morirán. O eso es lo que creen. Analicemos un poco mejor el asunto:
El toro embolado consiste en atar al toro de patas y rabo para, después, colocarle dos antorchas o bolas inflamables (con fuego, claro) en los cuernos. Después se les suelta por las calles. Mientras, en la otra modalidad, los capllaçats, al toro se le arrastra por las calles mediante dos cuerdas atadas a sus cuernos. Esto en la teoría. Sin embargo, es imposible reunir en una lista todas las atrocidades que sufre el toro. Durante su encierro desesperado hacia un final incierto (en el caso del bou al mar, al final, el toro es tirado al mar) tiene que sufrir los golpes y agresiones de los asistentes a la fiesta. Eso sí, no se les mata, claro. De hecho, para sentirse aún menos culpables, la Generalitat presentó hace unos años un Manual de Buenas Prácticas que, entre otras cosas, limita el tiempo en el que se puede mantener al toro con el fuego en los cuernos, etcétera. Creo que muy pocas veces he visto que un gobierno presentase un Manual de Buenas Prácticas para torturar a un animal. Ya no es que no se prohíba, sino que incluso se elaboran manuales. Fantástico.
Pero aquí no los matamos, dicen. Ah, es cierto. Aquí no les clavan banderillas ni estoques. Es verdad. Sin embargo, no es cierto que, durante estas fiestas, el toro esté totalmente exento de la muerte. Tal y como aseguran diferentes expertos veterinarios y etólogos a RTVE.es, los animales están obligados a soportar un estrés fuera de lo normal durante los correbous, algo que puede llevarles a sufrir un infarto fulminante. En un documento que el presidente de la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia (AVAT), José Enrique Zaldívar, presentó hace dos años en el Parlamento Europeo, se recordaba que los niveles normales de cortisol (conocida como la hormona del estrés), en muchas razas de bóvidos, oscilan entre los 0,5 y los 9 nanogramos/mililitro, aunque pueden elevarse entre los 13 y los 63 nanogramos/mililitro -algunos incluso hasta 93- cuando se les sujeta la cabeza en un cepo. Tal y como se explica en la página web de RTVE, Zaldívar dejó claro que, durante los festejos populares de Tarragona, el daño físico y psíquico de los toros existe, y tiene su origen en las “manipulaciones, el transporte, aislamiento, hambre y sed a que son sometidos, partiendo de que el simple hecho de sacarlos de su ambiente natural, provoca en ellos una intensa sensación de miedo, que provoca respuestas orgánicas que pasarán de ser fisiológicas a patológicas, dada su incapacidad para adaptarse a estas nuevas situaciones”. Eso sin tener en cuenta “la persecución, la incapacidad de huida, las agresiones, así como el continuo aislamiento al que se ven sometidos por parte de las personas que acuden a estos espectáculos”.
Pero parece que estos datos no son suficientes para prohibir los correbous. A pesar de que el argumento de “no se les mata” ya no sea tan cierto. Y si no, que le echen un vistazo a este informe elaborado por la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León, en el que se explica perfectamente la subida de los niveles de cortisol, la glucosa, la urea y la creatinina. Vaya, explicaciones con validez científica. Eso no les suele gustar a los taurinos.
Supongo que las verbenas y las orquestas no son lo suficientemente divertidas para esta gente. Porque lo de torturar músicos, eso sí estaría feo, claro.
*Para los que queráis cercioraros de las agresiones a los toros en estos espectáculos, no tenéis más que buscar vídeos en YouTube. Se enorgullecen tanto de la tortura, que todo el mundo los cuelga. Aunque os advierto que, por lo menos para mí, no son fáciles de ver.






me pregunto, e intentaré consultarlo con algún biólogo o veterinario, si los toros sienten euforia en la lidia, capaz de atenuar el dolor. No sé si la dopamina en niveles altísimos puede neutralizar los nocioceptores del dolor. Por otra parte, me gustaría que alguien aclarase si los enviones y arremetidas del toro en la plaza están supeditados al instinto y, en este caso, pueden sedimentar el dolor. El resto de argumentos que escribes, bien buscados y bien hilvanados, son más complicados de rebatir. Un saludo.
Me aburre tanta preocupación por la tortura animal. Espero que no comas cerdo, porque cuando lo matan, si lo hacen de la forma tradicional, no es que sea torturado, es que lo abren en canal y lo dejan desangrándose boca abajo. Supongo que eso también hay que prohibirlo y renunciar a las morcillas. En fin, todo esto es delirante.
Por cierto, si sigues manifestandote tan radicalmente en contra de las corridas te echarán de Sitges a patadas: en el paraíso gay de Catalunya las corridas son la verdadera fiesta nacional!! xD
(Para los que piensen que esto es un comentario homófobo, tranquilos, yo también disfruto de la fiesta nacional sitgeana)
Comentario para jfraiz: en nuestra página (www.avat.org.es), tienes detallados informes que quizás aclaren tus dudas, asi como en mi blog personal: http://www.blogveterinario.com.
El sufrimiento del toro durante la lidia es impresionante, y evidentemente descarga cortisol, catecolaminas, y endorfinas como respuesta, en un intento de adaptación a las agresiones a las que se le somete, pero es lo que hace cualquier mamífero con un sistema neuroendocrino similar al nuestro.
Gracias al autor de este blog por ser tan claro… Tan sólo un pero: para embolar al toro se le inmoviliza y se le lleva al poste en el que se le colocan las bolas de fuego tirando se unas cuerdas, y con la fuerza bruta de unos cuantos bárbaros.
Oiga haberá que prohibir tamén o boi de allariz non?
Por suposto. Aquí é bastante probable que, para o ano, Allariz teña a súa festa do Boi, pero sen bois na rúa. Iso din.
Toda tortura es maltrato y viceversa, independientemente de que haya muerte o no como consecuencia.
Estoy completamente de acuerdo contigo. Lo que han hecho los políticos catalanes es prohibir una fiesta por el hecho de que sea nacional (española) y así diferenciar el “nacional”=catalán; los toros no les importan un bledo y es todo una cuestión política para diferenciarse de nuevo del resto del Estado, cuando las demás comunidades ni necesitamos hacer eso, y si los individuos que las habitamos luchamos en concreto por la abolición de la tortura animal no pensamos en si es en una Comunidad Autónoma o en otra.
Mi aplauso por tu entrada.