Israel y cómo defenderse con gracia
Héctor Juanatey | 1 junio, 2010Es curioso y creo que no muy normal, pero hace un buen rato que no puedo parar de reírme ante las explicaciones de la embajada israelí sobre el ataque de ayer a la Flotilla de la Libertad en el Mediterráneo. De verdad creo que Raphael Schutz podría ser el próximo invitado en las noches de la Paramount, ya que creo que lo suyo es más bien la comicidad, jamás la política seria.
Si es que como somos. Pensar que el ejército israelí atacaría a una flota cargada de ayuda humanitaria para Gaza. ¿Cómo no nos dimos cuenta de que en realidad “el objetivo de esta flotilla es exclusivamente político y propagandístico: apoyar al gobierno del grupo terrorista Hamás”? Y pensar que Israel tuvo que hacer frente a toda esa mala prensa de la que se llevan quejando desde hace ya algún tiempo. Si es que tienen razón. No hay más que echar un vistazo al material que los barcos de la flotilla, encabezados por el Mari Marvara, llevaban. Veamos:
El principal responsable de la campaña es la ONG IHH (Humanitarian Relief Foundation en su siglas en inglés, Insani Yardim Vakfi en sus siglas en turco), ayudada a su vez por la Asociación Cultura, Paz y Solidaridad, la organización Europa para acabar el asedio de Gaza (ECESG), la campaña griega y sueca Barco a Gaza y la ONG Free Gaza Movement. Fíjaos en sus nombres. Son organizaciones claramente proterroristas, eso es innegable, ¿verdad? Que no os convence, sigo entonces. En los barcos iban alrededor de 750 personas de 40 nacionalidades (sobre todo procedentes de Turquía), la mayoría activistas, además de parlamentarios de Alemania, Noruega, Suecia, Bulgaria e Irlanda y otras personalidades como el escritor sueco Henning Mankell o la Premio Nobel de la Paz Mairead Corrigan-Maguire. Vamos, que se trata de una alianza internacional sin precedentes con el fin de prestar ayuda al terrorismo. ¿Todavía queréis más? Miremos entonces las 10.000 toneladas de ayuda humanitaria que cargaban.
En general, y según la Organización Cultura, Paz y Solidaridad, la flotilla llevaba alrededor de 500 vehículos eléctricos para discapacitados (es estúpido pensar que son para aquellos palestinos que quedaron discapacitados por culpa de las balas israelís), 100 casas prefabricadas destinadas a aquellas familias que perdieron sus viviendas durante la Operación Plomo Fundido (seguro que a Israel se les escapó ese detalle), medicamentos, alimentos, materiales de construcción y, esto sí que es terrorífico, juguetes para los niños y niñas palestinas.
Es evidente que Israel solo tenía una opción. Y la usó, vaya si la usó. Como viene siendo habitual, recurrió a la violencia. Preparó barcos y helicópteros del ejército con el objetivo de no dejar que la flotilla alcanzase Gaza. Y, para variar, disparó antes de preguntar. De esta forma, mató a más de 10 activistas (ni siquiera se sabe el número exacto) e hirió a alrededor de un centenar. Su explicación, sencilla: “Los soldados israelíes que subieron a los barcos fueron atacados de forma violenta y agresiva con armas (pistolas, cócteles molotov, cuchillos y palos) por lo que tuvieron que defenderse. El ataque por parte de los activistas había sido planificado previamente. Los barcos navegan en este momento rumbo al puerto de Ashdod”. Si queda alguna duda, volved a leer todo lo anterior.
Con esta actuación, la paz ha quedado sepultada casi para la eternidad. Pero, ¿y ahora qué? ¿Todo quedará en la tensión de ver que pasa? Turquía, bandera bajo la que se cobijan gran parte de los barcos de la flotilla, pertenece a la OTAN. En los barcos iban personalidades de diferentes nacionalidades y, para más inri, Israel realizó la ofensiva en aguas internacionales. Es más que evidente que el conflicto ha traspasado y mucho la franja de Gaza, pero por ahora es difícil adivinar que sucederá. Las censuras internacioneles van llegando y varios países exigen a Israel una explicación, además de una investigación de lo ocurrido. Pero mucho me temo que todo acabará siendo papeleo, burocracia y política barata. Mientras, miles de palestinos seguirán sin ver la luz en la cárcel más grande del mundo. Una lástima.





