De honradez y “molt honorable” va la cosa
Héctor Juanatey | 18 mayo, 2010A los presidentes de la Generalitat Valenciana, por norma, les corresponde el trato de Molt Honorable Senyor (aunque se entiende, Muy Honorable Señor en castellano). Por lo tanto, a Francisco Camps también. A pesar de que “honorable” es un trato que reciben muchos otros cargos, también jueces, no por ello todos son dignos de ser honrados o acatados -esa es la definición de la Real Academia Española-.
Y es que quien actúa con honradez no acepta trajes y ropajes a cambio de favorecer al que mima y regala. No, el molt honorable Camps no es un buen ejemplo de honradez. En total, al molt honorable se le obsequiaron trajes por valor de 12.000 euros a cambio de que la Generalitat adjudicase 7,2 millones de euros a firmas de la red de Francisco Correa, cabecilla de la trama Gürtel, que tenía en la empresa Orange Market su filial valenciana y en Álvaro Pérez, alias El Bigotes, su representante y embajador en los entresijos de la administración valenciana. Uy, vaya, no es muy honrado, no. De hecho, comúnmente esto se conoce como soborno. Pero el molt honorable parecía tenerlo todo bien atado. Entre amigos ya se sabe -en una conversación telefónica con El Bigotes, este le llamaba amiguito del alma a Camps-.
El caso de los trajes, como era lógico, pronto llegó a los juzgados. Concretamente, al Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV), en manos del magistrado Juan Luis de la Rúa, en relación al cual Camps, durante la toma de posesión de la nueva consellera de Justicia Paula Sánchez de León, el 19 de septiembre del 2008, llegó a decir: “Tendremos que buscar en el diccionario otra palabra distinta de amistad que resuma esta íntima y sentida relación entre De la Rúa y el presidente de la Generalitat”. Qué casualidad. A pesar de que el hecho de aceptar los trajes puede ser constitutivo de un delito de cohecho previsto y penado por el artículo 426 del código penal (“la autoridad o funcionario público que admitiere dádiva o regalo que le fueren ofrecidos en consideración a su función o para la consecución de un acto no prohibido legalmente, incurrirá en la pena de multa de tres a seis meses”), el TSJCV decidió archivar la causa abierta a Camps ya que no existían pruebas fehacientes de que el molt honorable hubiese aceptado regalos a cambio de favores. Y la amistad de De la Rúa con Paco no tuvo nada que ver. Qué desconfiados sois.
El pasado 12 de mayo, el Tribunal Supremo, ese órgano en el que ya muchos desconfiamos, tuvo un momento de lucidez -a ver cómo acaba todo- al reabrir la causa al entender que hay indicios racionales de la existencia de un delito de cohecho impropio, por lo que la devuelve a Valencia para que se continúe investigando y se actúe en consecuencia con los hechos. Pero al molt honorable no parece importarle que, por segunda vez, pueda declarar como imputado en el caso Gürtel. Ni a él ni al resto de compañeros de partido. Pero eso sí, ante la justicia todos iguales. Imputado sí, pero presidente de la Generalitat también. Y es que ya lo dijo Rajoy hace unos días. Da igual lo que la justicia diga el día 12, Camps seguirá ahí. Da igual que el mismo código de buenas prácticas del Partido Popular, en su principio número 7, prohiba aceptar “cualesquiera regalos, atenciones o liberalidades que no respondan, por su importe o causa, a los usos y costrumbres sociales”, Camps seguirá ahí. Y vaya si sigue. Continúa en su cargo y más apoyado que nunca. De hecho, el próximo domingo el PP tiene previsto organizar un gran acto para conmemorar que el molt honorable cumple tres años de presidente, además de suponer el pistoletazo de salida para su campaña como nuevo candidato en 2011. Dimitir, dicen, sería una tontería, ya que, como el mismo Paco dijo, “nadie se puede creer que el presidente de una comunidad autónoma haya podido cometer la tontería de dejarse vender por tres trajes”. Pasando por alto que en todo caso se dejaría comprar, es cierto que es una tontería enorme. Pero él no es tonto. De hecho, “toda España sabe que soy inocente, desde Finesterre hasta el cabo de Gata”. Los demás somos extranjeros.
El caso es que, habiendo las pruebas que hay, y con la causa abierta de nueva, Camps organizará un acto el día 26 para conmemorar el tercer aniversario de su mayoría absoluta. “Me siento fuerte de espíritu, no tengo miedo. Soy como Juan sin Miedo”, dice. Lo que no sabe es que, como bien dice José Yoldi en El País, “precisamente ese personaje era un estúpido metepatas y nadie hacía carrera con él, por lo que la comparación cuando menos es desafortunada”.






Cuando los de un lado son acusados de prevaricación son unos malos malísimos…En cambio si el acusado en supergarzón, por ejemplo, no es un suspuesto despreciable corrupto sino un mártir del franquismo postmortem, y no hay sólo que pasarlo por alto sino incluso aplaudirle su valentía…
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/05/18/espana/1274200970.html
Aunque claro, ya sabemos que El Mundo SIEMPRE miente, así que será todo falso. Menos mal que aún nos queda El País y Público para tener acceso a la VERDAD,