Charla con… Hernán Zin, reportero de guerra
Héctor Juanatey | 20 Enero 2010
Somalia, Sudán, Uganda, Palestina, Israel, Ruanda, Nicaragua, Brasil… Son solo ocho de los más de cuarenta países que recorrió este escritor y periodista desde hace más de 15 años. Seguramente no haga falta ni presentación, ya que es uno de los pocos reporteros de guerra que todavía hoy continúa destapando, tal y como recoge en la biografía de su página web, los problemas de los colectivos más postergados y dando voz a quienes se encuentran en el último peldaño de la escala social. Es Hernán Zin, natural de Buenos Aires, autor de un sinfín de artículos y reportajes para más de una decena de periódicos, director de varios documentales para televisión e Internet, y escritor de cuatro libros publicados a raíz de todos sus trabajos.
Sin embargo, para mantenerse al día de todo su trabajo, lo más fácil es entrar en el blog que mantiene en constante actualización en 20 Minutos. Sin lugar a dudas, Hernán Zin es, en mi opinión, uno de los periodistas que mejor describe y escribe. Como persona, siempre tiene palabras de agradecimiento para toda la gente que diariamente la manda ánimo bien a través del blog, del Facebook o del Twitter. Para concluir esta breve introducción, diré que siempre me hizo caso cuando le mandaba algún email preguntando dudas, por estúpidas que estas pudieran parecer.
Por todo ello, no he querido perder la ocasión de robarle unos pocos minutos de su trabajo para mantener una pequeña charla.
“Los problemas trascienden las fronteras y nuestro análisis y trabajo también deberían hacerlo”
En primer lugar, ¿dónde te encuentras ahora y qué razones te han llevado ahí?
Respondo desde Argentina, donde he venido a rodar un documental sobre los jóvenes, las armas y la violencia. Un par de meses de trabajo, ya con ganas de volver a Madrid, aunque el frío no invite demasiado.
Desde hace unos meses, has vuelto a recorrer los países y las zonas más conflictivas. ¿Cómo han salido esos viajes?
El 2009 lo pasé sobre todo en África, donde he visto algunos progresos en el Congo y en Uganda así como problemas muy serios en Sudán. En este último país, el estallido de otra guerra norte sur parece cada día más factible. Aunque lo más preocupante sigue siendo Somalia, con el imparable ascenso de Al Shabab y nuestras esperanzas en el presidente Sharif Ahmed truncadas.
Después de tantos años dedicándote al periodismo de guerra, ¿hay motivos para el optimismo o la situación es, si cabe, peor que el día en que empezaste?
Hay días que me levanto optimista y pienso que pertenezco a la que será la última generación de reporteros de guerra. Eso sí, no me engaño, violencia habrá siempre mientras existan diferencias sociales tan grandes, mientras existan opresión e intolerancia. Pero la guerra como la conocimos en los pasados siglos -guerras masivas entre ejércidos regulares- han llegado a su fin. La transformación del presupuesto de defensa hecha por Bob Gates en EE.UU. el pasado año da cuenta de ella con el final de programas billonarios y fuera de su tiempo como el Future Combat System. Tenemos y tendremos a grupos armados irregulares que se mueven en los márgenes de la globalización, en los estados fallidos, y mucha violencia urbana, desde los barrios de chabolas y otras zonas que se han quedado fuera de toda oportunidad de progreso.
Hace un tiempo comentaste que organizar esta clase de viajes a países en conflicto, es muy complicado debido a, sobre todo, los costes que acarrean. ¿Los medios de comunicación no ponen suficientes medios, valga la redundancia, para contar las cosas que suceden fuera?
Las cosas están difíciles. A la crisis del modelo de negocio de los medios de comunicación consecuencia del surgimiento de Internet, se la ha sumado la recesión mundial que comenzó en 2008. Al final, con tesón, todo se puede. Ahora debes escribir, fotografiar o locutar para cinco medios en lugar de tres, pero aún es posible cubrir gastos y viajar, si eres freelance, como es mi caso. Si estás dentro de una estructura, si eres empleado de un medio, hoy es más complicado.
No hay más que coger coger un periódico para ver que, por desgracia, muchos de los conflictos y guerras más importantes, como puede ser el caso del Congo, ya ni se publican o, si se hace, es en columnas muy pequeñas. ¿Te sientes frustrado alguna vez al observar esto?
A esta altura del partido, ya pocos asuntos me frustran o me sorprenden. A la gente le cuesta ver más allá de su espacio más próximo y, salvo sociedades muy evolucionadas como las nórdicas, es algo muy extendido. Se han globalizado muchos aspectos de nuestras vidas, sobre todo los económicos, pero hay otros que nos cuestan más. Aún nuestra capacidad para sentir empatía e interés por el que está lejos, por el que es distinto, sigue siendo muy limitada en el tiempo y en el espacio.
Pasando a los conflictos, aunque todos deberían ser contados, ¿cuales son los que merecen una mayor difusión?
Somalia, con un estado de fractura y violencia endémica de casi dos décadas, y una gran crisis humanitaria como consecuencia de la sequía que el año pasado asoló al Cuerno de África. Debería estar en lo alto de la lista, dejando a un lado la piratería, que al menos para mí no pasa de una anécdota si se abre la lente y se ve la película en todo su conjunto.
Irak, Afganistán… Actualmente son los países en guerra con Estados Unidos los que tienen una mayor aparición en los medios. Sin embargo, como dices, continentes como África siguen estando olvidados. ¿Por qué?
Irak ya se ha caído de la agenda. Parece que solo queda Afganistán. El número de muertos en el sur de Sudán ha sido muy similar, sin embargo, estuve allí varias semanas sin encontrarme a un solo periodista. ¿Qué marca la diferencia, el mayor interés informativo? La presencia de nuestras tropas, de Al Qaeda… Con África parecemos tener menos vínculos, aunque lo cierto es que por vecindad geográfica, historia común e intereses futuros debería interesarnos más.
Ya para terminar y centrándome en tu labor concreta, alguna vez leí en tu blog algún comentario preguntándote cómo puedes ir a un lugar, contar su problema y marchar a otro. Supongo que es duro.
Sí, alguna vez me escribieron un comentario así, y me llamó la atención. Si soy sincero, no entiendo bien el razonamiento. Hace 216 años desembarqué en Calcuta para contar la vida de sus pobres. Hice un documental, un libro y decenas de artículos. Pasé tres años allí. No sé de qué le habría servido a la gente que yo aún siguiera allí. Hice lo que tenía que hacer y seguí mi camino. Tampoco creo que contar 16 años la misma historia le interese a ningún medio o editor.
Creo que la labor del reportero es llamar la atención sobre cuestiones. No suelo pasar de puntillas por las cosas, me involucro, conservo los vínculos, como en Camboya, donde denuncié a los pederastas europeos (y varios fueron a prisión), o en Gaza, por cuya libertad aún sigo luchando. Pero hay que seguir camino, para que vengan detrás otros compañeros.
Además, como en el caso del blog o de algunos de mis documentales, el cambio de escenario te permite tener una mirada más amplia de la realidad, buscar puntos en común, patrones, que los hay a raudales, en la lógica de la violencia, de la miseria. Los problemas trascienden las fronteras y nuestro análisis y trabajo también deberían hacerlo.









Charla con… Hernán Zin…
Somalia, Sudán, Uganda, Palestina, Israel, Ruanda, Nicaragua, Brasil… Son solo ocho de los más de cuarenta países que recorrió este escritor y periodista desde hace más de 15 años. Seguramente no haga fa…